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Mostrando las entradas con la etiqueta impunidad

Todo se vale

… ¿Qué tienen en común la expropiación de una calle por parte de la mafia de franeleros, la expropiación de una acera por parte de la conductora de una SUV, la basura tirada en el arroyo, la falta de respeto al reglamento de tránsito, impedir el descanso de los vecinos, la negligencia y el bullying en las escuelas, con las atrocidades que conocemos todos los días por los medios, atribuidas al crimen organizado? ¿Impunidad? ¿Corrupción? ¿Tendencia generalizada al abuso? ¿Falta de civismo? Hay que pensarlo con detenimiento, y actuar en consecuencia, porque tienen mucho en común. Copio textualmente de la columna de Fernando Solana Olivares ayer, en Milenio : “la sociedad mexicana, debido a razones educativas, políticas y económicas, nunca ha superado en su desarrollo moral colectivo el intercambio instrumental, aquella orientación premio-castigo propia de la niñez y la adolescencia, inaplicable ahora por la venalidad generalizada del sistema, y no se ve cómo podría trans...

Sociedad condenada

Ayn Rand señaló hace algunos años: “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por la influencia más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”. Gulp. Gracias por la aportación a Maripepa.

Apuntes, citas, hechos y ocurrencias 4

La impunidad en México es un tema que se vuelve dramático cuando se habla de muertes, secuestros y violaciones -el pan de cada día- pero la verdad es que, como la corrupción (porque va de la mano con ella), empapa a la sociedad en todas partes y a todos niveles. Si no valen las leyes, menos valen las normas informales de convivencia con lo que la gente sin bases cívicas y morales (de la que abunda en la Ciudad de México) encuentra el terreno propicio para hacer lo que le da la gana, desde tirar basura en las calles hasta ajusticiar a un prójimo, pasando por saltarse las luces rojas de los semáforos, insultar por cualquier cosa, robar, abusar, agredir, mentir, intimidar. Todo es parte de lo mismo. La permisividad para unas cosas acaba desembocando en anarquía y caos. La vecina, por ejemplo, impide el descanso de los demás y no hay forma de limitar su falta de educación. Literalmente, no hay forma "y háganle como quieran". A las reclamaciones responde con insultos, gritos, puñe...