Esta mañana, tuve mis dudas ante la alternativa de dedicar 10 minutos, justo al inicio de la jornada de trabajo, a ver el video que se encuentra debajo de estas líneas. Afortunadamente lo hice. Se trata de un magnífico ejemplo de desarrollo de algo que debería ser absolutamente fundamental de la educación de los niños: la empatía, la calidez, la atención a las necesidades de los demás, la compasión, la obligación de ser felices; en suma, la convivencia . Disfruté mucho del clip, pero al final me quedé con cierta tristeza, pensando en lo lejos que están nuestros modos (que no modelos) educativos de algo así. Mi estereotipo de miembro del magisterio o trabajador de la educación no casa con esquemas como el que adivinamos a partir del caso que se nos presenta. No imagino a alguien de las huestes de Elba Esther, y de hecho a ningún docente de los que conozco, con la sensibilidad y la capacidad de este profesor japonés. Me cuesta imaginar, también, la forma c...
Espacio para informar, reflexionar, dialogar y, en ocasiones, desvariar en torno a la interminable serie de conversaciones que constituyen la esencia de las organizaciones.