- El fantasma de "la excelencia". Enciendo el radio hoy en la mañana, sin reparar en la estación (debe haber sido W Radio), y me encuentro ni más ni menos que con el inefable Miguel Ángel Cornejo. ¡Qué esperpento! ¿Alguien lo recuerda? Se trata del rey de los merolicos, que alguna vez llenó el Auditorio Nacional de aspirantes a personas de excelencia (¡pobre pueblo ingenuo!), aquel ochentero amo del lugar común y de la verborrea inagotable pero vacía de contenido, el refritero con sensibilidad mediática que nunca aportó nada trascendente al desarrollo personal y menos al organizacional. Hace mucho que no oía nada de él. Si no recuerdo mal, alguna vez tuvo una participación relevante (por el foro, no por lo que se decía en su sección) en Monitor, el entonces influyente programa de José Gutierrez Vivó. Escucharlo en domingo por la mañana, en un programa para señoras me da pena, pero por las señoras.
Estos días he hablado mucho, con clientes y colegas, del proceso conocido como "cascadeo". Es un tema sabroso, como todos lo que se refieren a lo esencialmente interpersonal, que suele hacer brotar en la imaginación de los comunicadores, y de muchos ejecutivos de otras áreas, una gama de retos y oportunidades. A mi, la metodología me encanta. Cuando se usa para lo que sirve y se aplica bien, es un recurso a la vez poderoso y barato, que tiene el atractivo único de ser incluyente por necesidad. En este contexto, y cumpliendo con lo prometido a un cliente, me pareció pertinente rescatar de otro blog unas ideas que publiqué hace casi dos años, mismas que presento con algunos pequeños retoques. Qué es Entiendo por "comunicación en cascada" o "cascadeo" los procesos de difusión de información –y casi siempre también de obtención de retroalimentación– que se llevan a cabo en forma descendente a través de distintos niveles de la estructura organizacional, en los ...
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