Ir al contenido principal

Sobre el discurso auto laudatorio de las autoridades hacendarias y los abusos de la banca en México

Narcisismo institucional

por Gabriel Zaid

La alabanza en boca propia es una tradición de todo el sector público, pero la Secretaría de Hacienda y el Banco de México no se miden. En Londres, el ahora gobernador del Banco y antes secretario de Hacienda aprovechó la coyuntura para declarar que "si hubiera medallas para sistemas bancarios en esta olimpiada, México se llevaría una medalla". Las autoridades "hemos actuado con prudencia", y esto "hace que la macroeconomía de México destaque por su fortaleza".Gzaid
          Aludía a la tragedia griega y de otros países donde los créditos excesivos, ineptos o fraudulentos terminaron en una crisis mayúscula. Pero olvidó un detallito. No fue el cuidado de las autoridades, sino su descuido, lo que permitió a los bancos en México explotar la mina de oro de los múltiples cobros a sus clientes con cualquier pretexto. Un negocio buenísimo, más atractivo que el tradicional: prestar con interés, arriesgándose a no cobrar. Gracias a la permisividad de las autoridades, los bancos españoles con filiales mexicanas empezaron a tener mayores utilidades aquí que en España, donde con gusto hubieran aplicado la misma receta, si los hubieran dejado. Fue la dejadez de las autoridades mexicanas la que merece una medalla. Cuando estalló la crisis, los abusos permitidos salvaron al país. No puede haber créditos incobrables donde no hay créditos.
          Por eso, como dijo el funcionario, no hay riesgo de contagio de las matrices españolas a las filiales mexicanas. Por el contrario, las minas de oro en México están recapitalizando a las matrices con dividendos formidables. Hasta un ex secretario de Hacienda y ex gobernador del Banco de México lo señaló en The Financial Times ("Emerging markets must lead banking reform [2]", 4 de marzo 2012): Mientras que los bancos mexicanos reparten como dividendos el 20% de sus utilidades y reinvierten el 80%, los extranjeros reparten el 75% y reinvierten el 25%. Si los extranjeros hicieran como los mexicanos, el crédito bancario (que es actualmente de 23% del PIB) podría subir hasta el 38% del PIB.
          Desgraciadamente, no todo olímpico descuido tiene como resultado un sistema bancario libre de tragedias. De hecho, el mismo ex funcionario que señaló lo anterior se lució en la fallida privatización de la banca y luego en su oneroso rescate: tragedias que todavía no acabamos de pagar.
Pero los descuidos en la supervisión bancaria no son cosa del pasado. Son una vieja tradición que continúa, piadosamente oculta por las autoridades que se atribuyen medallas olímpicas, no por vanidad, sino para crear confianza: algo fundamental para la buena marcha de la economía. Confianza que resulta infundada y se desfonda cuando estallan los escándalos poco tranquilizadores. Naturalmente, no son las autoridades financieras de México (nada proclives a la transparencia), sino las extranjeras, las que destapan los escándalos.
          Según el Fondo Monetario Internacional, de 2004 a 2007, hubo 149 averiguaciones por lavado de dinero que llegaron a los tribunales mexicanos, de las cuales únicamente dos se originaron por investigaciones de la Secretaría de Hacienda. Eso, a pesar de que tiene una Unidad de Inteligencia Financiera dedicada supuestamente a vigilar los movimientos bancarios sospechosos (
Mexico: Detailed assessment report on anti-money laundering and combating the financing of terrorism [3], 11 de septiembre 2008).
          Por lo demás, la advertencia del Fondo fue inútil. Cuando presentó su informe, era secretario de Hacienda el mismo funcionario de las declaraciones olímpicas, que no destapó el escándalo del banco HSBC, y tal vez ni siquiera se enteró hasta que el Senado de los Estados Unidos acusó al banco de graves descuidos entre 2001 y 2010. Entre otras cosas, los senadores investigan el lavado de siete millardos de dólares entre 2007 y 2008 desde la filial mexicana. En previsión de la multa, el banco ya reservó 700 millones de dólares, aunque el castigo puede ser mucho mayor (The New York Times, 24 de agosto 2012). En cambio, la Comisión Nacional Bancaria le impuso una multa de $379 millones (menos de 30 millones de dólares) y el nuevo secretario de Hacienda quiere tranquilizarnos con otro despliegue de narcisismo institucional: La banca mexicana tiene "los mejores estándares respecto al resto del mundo". "Hoy estamos bastante tranquilos". El "caso HSBC ya se cerró" (El Universal, 27 de julio 2012).
          Pero sigue abierto en los Estados Unidos, donde se ventila otro: el de Walmart de México, acusada primero por The New York Times (21 de abril 2012) de dar mordidas para conseguir permisos de construcción, y ahora investigada por lavado de dinero y evasión de impuestos (Reuters, 14 de agosto 2012). ¿Y la Secretaría de Hacienda? En la luna: en el famoso Mar de la Tranquilidad de la luna: "No tenemos ningún caso abierto en contra (...) en el caso de Walmart" ("SHCP no investiga a Walmart", El Universal, 22 de agosto 2012).
          Hacienda no funge como vigilante del sistema bancario: finge. Tan maravillosamente, que se cree con derecho a una medalla olímpica.

(Reforma, 28 octubre 2012)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Accountability

¿Qué tan accountable eres en tu trabajo? En realidad la pregunta podría plantearse simplemente como "¿qué tan responsable eres?", pero hay quienes defienden la idea de que la expresión en español es limitada ante las connotaciones de la palabra accountability.
Cabe mencionar como antedente que, en nuestro medio, el término accountability es de uso relativamente reciente. Se ha difundido en el ambiente de negocios, de México y de todo el mundo, asociado a temas que han ganado relevancia en los últimos años, como gobierno corporativo, ética de empresa y responsabilidad social.
La traducción directa de accountability al español es responsabilidad, aunque para muchos esta palabra se queda corta. Una acepción algo más elaborada implica la referencia a alguien, entidad o persona, “con quien se puede contar”, pero esta alternativa no significa mucho avance respecto a responsabilidad y tampoco abarca todas las connotaciones de la expresión en su idioma original.
Según entiendo, to be a…

El mensaje de año nuevo de Enrique Peña Nieto

Una vez perdida la credibilidad todo suena a bla-bla-bla. Un discurso muy a la mexicana, con mucho rollo y poca sustancia; los "datos duros" son comparativos (cuantos días sin seguro social, sin PROSPERA, etc., etc.) pero no hay nada sólido hacia adelante, algo que justifique los aumentos -que en sí NO son "un reto", plantearlo de ese modo es engañar- en términos de beneficios para la población, acciones concretas compensatorias para la ciudadanía, o algo por el estilo. El argumento de las medidas que ha tomado el gobierno, previas al gasolinazo, es patético; la reducción del 10% al paquete de compensaciones (habrá que ver) de los mandos superiores del gobierno federal es de risa (más vale reír) y hay por ahí una contradicción que no entiendo: un beneficio de mantener la salud (es un decir) de la economía es evitar la pérdida de empleos, pero para hacerlo se ha mandado a la calle a alrededor de 20,000 personas del gobierno. No me cuadra eso de combatir desempleo con…

Cascadeo (sacado del baúl, pero útil)

Estos días he hablado mucho, con clientes y colegas, del proceso conocido como "cascadeo". Es un tema sabroso, como todos lo que se refieren a lo esencialmente interpersonal, que suele hacer brotar en la imaginación de los comunicadores, y de muchos ejecutivos de otras áreas, una gama de retos y oportunidades.
A mi, la metodología me encanta. Cuando se usa para lo que sirve y se aplica bien, es un recurso a la vez poderoso y barato, que tiene el atractivo único de ser incluyente por necesidad.

En este contexto, y cumpliendo con lo prometido a un cliente, me pareció pertinente rescatar de otro blog unas ideas que publiqué hace casi dos años, mismas que presento con algunos pequeños retoques.

Qué es

Entiendo por "comunicación en cascada" o "cascadeo" los procesos de difusión de información –y casi siempre también de obtención de retroalimentación– que se llevan a cabo en forma descendente a través de distintos niveles de la estructura organizacional, en los que…