El fracaso del deporte olímpico mexicano en los juegos de Beijing 2008 no debe sorprender a nadie. México nunca ha sido una presencia relevante en este tipo de eventos y no hay razón para esperar un cambio en los últimos cuatro años. Lo duro es que, hoy que todo hace crisis en el país, ni siquiera nos queda el gusto de ver a algunos de los nuestros destacando significativamente (no sólo "mi haciendo mi mejor esfuerzo" o "echándole muchas ganas"), o sea, ganando . Nunca tan fea como ahora, en casi un siglo, la narrativa de la vida mexicana. En materia deportiva, también, cantemos derrota (en lo que inicia la temporada futbolera en Europa y recuperamos el ánimo con Rafa Márquez, Giovanni -¿se escribe así?- y los demás mexicanos que se la tienen que rifar -y se la rifan bien, la verdad- porque les pagan por hacerlo y porque de lo contrario les dan una patada en el trasero y los mandan sin contemplaciones de regreso a su tierra). ¿Cómo entendemos el deporte en Mexico? ...
Espacio para informar, reflexionar, dialogar y, en ocasiones, desvariar en torno a la interminable serie de conversaciones que constituyen la esencia de las organizaciones.