De entre las empresas que deciden llevar a cabo recortes de personal, pocas se preocupan por la gente que se queda , por los no-despedidos. Se suele dar por hecho que con ellos no hay problema, o si lo hay es menor. Es frecuente, incluso, el supuesto de que los sobrevivientes trabajarán con mayor ahínco, por gratitud o por miedo a ser los siguientes en perder la chamba. La realidad puede ser muy diferente. En el número de hoy de Work force Week se comenta un estudio realizado por Leadership IQ que pone de manifiesto -expresado por los propios empleados- que las compañías deben esperar menos de sus colaboradores a partir de los recortes. Esta empresa de investigación, ubicada en Washington, entrevistó alrededor de 4,200 trabajadores de unas 320 compañías en las que se habían llevado a cabo despidos en los últimos seis meses. Encontró que cerca de tres cuartas partes de los empleados que conservaron sus puestos a pesar de la reestructuración aceptaron que su productividad individual me...
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