Hoy por la mañana me levanté con la noticia de la cancelación del viaje a México que tenía programado para dentro de unos días Su Santidad el XIV Dalai Lama Tenzin Gyetzso. Esto se debe a problemas de salud por los que sus médicos personales le recomendaron suspender todas sus actividades públicas de las próximas tres semanas, incluida la visita a nuestro país, prevista del 7 al 10 de septiembre. Hago lo posible por mantenerme en el plano de la razón, pero no puedo evitar sentir esta circunstancia como una señal más de lo oscuro que se nos está poniendo el panorama a los mexicanos. Pocas veces como ahora en la historia de este país necesitamos escuchar una voz de esperanza y ver de cerca un modelo de bondad y honestidad. Tampoco esto se nos hizo. No puedo hacer otra cosa que rogar por la salud de este hombre santo y confiar en que no pasará mucho tiempo antes de que podamos tener de nuevo el privilegio de su presencia en México.