Barak Obama es un gran comunicador, seguramente porque es un gran tipo. Cada vez que se aleja un poco de la solemnidad ceremonial inherente a su cargo aparece como un hombre cálido, encantador y sobre todo humano . Ahí está la clave de su atractivo en imágenes que dan la vuelta al mundo (recordemos el saludo de mano a un guardia en Londres , o su saludo a un empleado de intendencia en la Casa Blanca): en su capacidad de lucir humano . No soy tan ingenuo como para perder de vista que detrás del Presidente de los Estados Unidos hay una maquinaria de comunicación, manejo de imagen y relaciones públicas poderosa y bien aceitada. Igual que detrás de sus opositores de ligas mayores. Por eso, entiendo que nada de lo que aparece en los medios es gratuito ni casualidad. Pero hay muchos otros políticos en el mundo con recursos equivalentes que jamás lograrían dar el tono personal que alcanza Obama, como sucede con Mariano Rajoy (no se diga el Rey Juan Carlos), Enrique Peña Nieto, AMLO, el gran...
Espacio para informar, reflexionar, dialogar y, en ocasiones, desvariar en torno a la interminable serie de conversaciones que constituyen la esencia de las organizaciones.