En la ciudad asturiana de Gijón, un grupo de voluntarios probará en las calles un dispositivo de bolsillo que mide las emociones que genera en sus habitantes el entorno urbano. Copio la nota que apareció hace unos días en La Nueva España . Gijón se convertirá en un laboratorio experimental para probar un equipo de sensores que combinará la respuesta emocional de los ciudadanos al entorno físico donde se encuentran. Será el primer proyecto de estas características en el territorio nacional, y llega de la mano de un equipo de profesores de la Universidad de Oviedo. Los primeros desarrollos se están llevando a cabo en la Escuela Politécnica de Ingeniería a través del grupo de Investigación e Innovación en Ingeniería Gráfica (I3G) y se prevé que en un plazo de tiempo razonable pueda ver la luz en forma de proyecto piloto para probarlo en un grupo de población «lo más grande posible». Los protagonistas de este experimento no se verán sometidos a un complejo equipo de sensórica, pues est...
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