La entrega número 27 de los Premios Goya a lo mejor del cine español fue todo menos una fiesta frívola al estilo Hollywood. La sociedad española es una olla de presión a punto de reventar y casi cualquier foro se convierte en un medio de expresión del "cabreo" de la gente. Anoche, en la ceremonia afloró la inconformidad con la manera como el gobierno del Partido Popular se ha venido desempeñando y algunas personas de las que tuvieron acceso al micrófono no desaprovecharon la oportunidad para hacerse eco del desencanto, la frustración y el enojo que permean todos los estratos sociales de ese país, con excepción de la clase política y por supuesto de la costosa y prescindible realeza. De la nota de El País tomo lo siguiente: "A Candela Peña le ha pasado lo que a muchos españoles: en los últimos tres años no ha trabajado. Pero a la ganadora del Goya a la mejor actriz de reparto por Una pistola en cada mano le ha sucedido algo aún más grave. “He visto mo...
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